Cuando los más pequeños de su casa van creciendo, llega un momento muy importante: aprender a reconocer y gestionar sus emociones. Puede parecer una tarea sencilla, pero para un niño, identificar si está triste, enfadado, contento o aburrido puede ser un reto. Aún están descubriendo su mundo interior y necesitan herramientas que les ayuden a poner nombre a lo que sienten.
Por eso, el saco de las emociones, formado por redondas de madera con caras que representan diferentes emociones, es una actividad fantástica para empezar a trabajar este aspecto de una forma lúdica y educativa.
Cada redonda muestra una expresión (alegría, tristeza, miedo, sorpresa, rabia…) e invita al niño a observar, reconocer y hablar sobre cómo se siente en distintos momentos del día.
Hoy queremos enseñarle cómo hacer este saco de emociones para que pueda crearlo usted mismo y así empezar a trabajar con su pequeño la identificación de cada emoción.

🪵 Materiales necesarios
- Redondas de madera de 5 cm de diámetro (una por cada emoción; las puedes encontrar en tiendas de manualidades).
- Saco de tela.
- Imágenes o dibujos por cada emoción.
- Impresora.
- Hojas blancas.
- Tijeras.
- Rotulador negro.
- Pegamento blanco fuerte.
- (Opcional) Barniz transparente o acetato para proteger la imagen.
✂️ Paso a paso
1. Busca imágenes o dibujos que encajen bien por cada emoción e imprímelas con el tamaño que tengas las redondas de madera.
2. Recorta cuidadosamente cada cara siguiendo el contorno.
3. Aplica una capa fina de cola blanca sobre la parte frontal de la redonda.
4. Coloca la cara recortada centrándola bien y pulsa suavemente.
5. Mantén presionado unos segundos para que quede bien fijada y repite el proceso para cada emoción. Deja secar el tiempo recomendado.
6. Escribe el nombre de cada emoción sobre el dibujo para ayudarle a identificarlas mejor.
7. (Opcional) Para que las redondas duren más y sean más fáciles de limpiar, aplica una capa de barniz transparente o cubre la cara con una lámina de acetato.
💡 Ideas de uso usando su pequeño
Emoción del día: Cada mañana o cada noche, pide al niño o niña que saque la redonda que mejor represente cómo se siente. Es una forma sencilla de hablar sobre las emociones en el día a día.
Historias con emociones: Saca 2 o 3 redondas e invente juntos una historia donde aparezcan estas emociones. Así se trabaja la imaginación y la comprensión emocional.
Mesa de resolución: Cuando surja un conflicto o una situación difícil, pídele que elija la redonda que muestre cómo se siente. Puede explicar qué le ha pasado y pensar contigo cómo podría sentirse mejor.






